La voz

  • Voz ¿Dónde te hayas? -Preguntó un día, un viejo sabio. Pero esta no contestó.
  • Voz ¿Dónde estás? – Volvió a preguntar el Sabio que ante el silencio se estremeció su consciencia.
  • Voz ¿Dónde estás? -Preguntó el Sabio.

Esta vez un gemido amordazado se coló entre los pensamientos del hombre.

El viejo tras cavilar la respuesta de la voz y comprender el alcance del gemido, salió indignado de su largo retiro y se dirigió a la casa de los gobernantes. Una vez allí consiguió con su sabiduría presentarse ante el intocable primer mandatario.

  • ¿Qué desea? -Le preguntó el mandatario sin tan siquiera mirarle
  • Quiero que devuelvan la voz- Respondió el Sabio
  • ¿Por qué? -Preguntó el mandatario extrañado ante tan inusual petición.
  • Porque la habéis callado en contra de su voluntad- Contestó el viejo.

El político tras meditar la respuesta del sabio, empezó a hablarle de democracia y libertad, de votos y comicios, del derecho del pueblo a recuperar la voz cada cuatro años, etc.

El viejo sabio, sin mediar palabra se marchó de la casa, dejó al mandatario solo que cantaba tan absorto el discurso aprendido en sus inicios de carrera, que ni se dio cuenta de la ausencia del viejo.

El viejo a su vez, volvió a su aislada casa, desesperanzado, al ver que mientras existiera la tribu de los políticos, nunca podría liberar a la voz del pueblo, que se hallaba secuestrada por el dinero disfrazado de buenas intenciones.

28/01/2026

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