La Fotocopiadora

En el campanario suenan las doce del mediodía. Hoy mi querido diario son las últimas palabras que escribo este año.

         Antes de susurrarte mis pensamientos he leído algunas páginas del pasado; he reído al recordar los momentos agradables y he llorado al ver mis angustias; he visto en ti mis errores y mis aciertos, mis luchas y mis sosegados momentos de paz. Pero ante todo ha leído una rutina aplastante que ha pasado desapercibida durante este año. Al pensar que solo ha sido un tropiezo del tiempo me he rectificado al ver ante mí el año anterior. Era una calca casi perfecta de este último, así como de su antecesor. El horror a succionado mi sangre, al darme cuenta que en los últimos años ha sido tan solo un hombre que trabajaba para vivir. Y aquellos sueños añejos que en alguna Nochevieja les había sacado el polvo por encima se habían vuelto a quedar encerrados en el baúl. He visto por el rabillo del ojo la luz blanca de la fotocopiadora en marcha y me he preguntado ¿Cuántos años hace que estas aquí, maldita? Demasiado ha contestado. Sin más la he desenchufado, me he aferrado a mi voluntad. Me he llenado de esperanza para atrapar, aunque sea tan solo un día la felicidad de haber escapado de la rutina.

01/03/2026

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