Existe una leyenda por muchos, que circula por los vestigios de las órdenes secretas egipcias. Es la historia de la magia de Egipto, que se esconde entre los jeroglíficos de las tumbas.
Es la historia de Aha. Un hombre campesino y humilde que pertenecía a alguna tribu africana, aunque no se sabe cuál. Por razones que se desconocen, Aha y su familia fueron expulsados de su tribu y condenados a vagar por los desiertos que franquean hoy el Nilo.
Durante algunos meses pudieron sobrevivir gracias a las provisiones que llevaban mientras emigraban por una tierra de nadie, pero estas se terminaron, y el hambre se hizo insoportable entre el calor abrasador y el frío inhumano del desierto. Aha se desesperaba cuando miraba a su familia desnutrida y gritaba lloroso ayuda a los dioses. Un día la hija pequeña de Aha murió de hambre y sed en los brazos de aquel campesino. Si tan siquiera llorar, pues ya no le quedaban lágrimas, enterró a su hija alzó su plegaria a los dioses que lo habían abandonado. Pidió ayuda a cambio de lo que quisieran, el trato podía incluir hasta su vida.
La diosa Maat, hija de Ra, se apiado de su suplica y envió a la lluvia para clamar su sed. Pero Maat no quedo satisfecha con aquella acción y ordenó a la lluvia que pariese un hijo. Llovió durante tres meses en aquel valle y al terminar, nació el Nilo. Aha y su familia que había conseguido sobrevivir, no salían de su asombro, cuando vieron el majestuoso Nilo recorrer el árido desierto y ver como la vida crecía a sus orillas, fue entonces cuando Maat se apareció ante Aha.
- Yo he evitado tu muerte y la de tu descendencia -habló Maat – solo pido a cambio de esta vida que me rindáis culto a mí y a mi padre para que nunca caigamos en el olvido.
Aha aún estupefacto ante la aparición y sin saber que hacer para satisfacer a Maat preguntó:
- ¿Cómo?
A lo que Maat contestó:
- Vivid, sed ricos en lo espiritual y justos en lo material, respetad los ciclos del Nilo y construid grandes monumentos que perduren en la eternidad, hacer lo que os digo y la fertilidad siempre os acompañara-
Al terminar estas palabras Maat se difuminó entre la magia del Nilo, ante los ojos todavía atónitos de Aha y su familia. Lo que ocurrió después es ya otra leyenda.
05/01/2026
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