Diario 13 de febrero del 2004
Buscaba, pero no sabía que, me sentía perdida, asustada, creía que todo el mundo conspiraba contra mí, no me amaba, me hallaba confusa, alguien me perseguía, aunque tan solo huía de la más absoluta soledad, había perdido el rumbo de quien era y ansiaba que el dolor que provocaban aquellos sentimientos se disipara. Fue entonces cuando vi la escopeta, me dirigí hacia ella y me desperté.
¿Una pesadilla? Sé que no. Son de la clase que me provocaban insomnios, donde espero el desenlace, impotente, aturdida, con el eterno pasado a mi espalda. Los llamo sueños malditos, son piezas de puzles que no conozco, donde se retrata una escena de una vida que no es la mía, pero que en aquel instante siento y veo lo que él o ella verá y sentirá.
Cuando tenía dieciséis años, soñé que me hallaba de pie, encima de una embarcación, en medio de la Bahía, veía los viveros de moluscos, el Delta, era un día claro y disfrutaba del momento. Cuando de pronto, me encontré sumergida en el agua, luchaba por salir a la superficie, algo tiraba de mí, se me acababa el aire, pero seguía luchando y cuando ya sentía la muerte acercándose me desperté.
Entonces lo atribuí a una simple pesadilla, pero al cabo de un mes, el padre de un amigo mío murió ahogado, y a medida que me relataban lo ocurrido, mi conciencia quería evadirse de la realidad. Por lo visto, tenía la extraña costumbre de conducir su pequeña embarcación de pie, le dio un ataque de corazón y perdió el conocimiento mientras caía al mar, llevaba puestos un chubasquero y botas de agua, cuando recuperó la conciencia no pudo subir a la superficie, su atuendo pesaba demasiado, dicen que luchó hasta morir.
No era la primera vez que tenía sueños premonitorios, aunque siempre los había tenido agradables, típicos de una adolescente y tan solo se concentraban en mi pequeño mundo interior, no imaginaba que el precio de aquella habilidad fuese tan alto.
Los días y años siguientes se convirtieron en una lucha entre la cordura y la locura. ¡Aceptar que el futuro estaba escrito! Ni hablar…. La necesidad de racionalizar aquel hecho, hizo de mí una solitaria que husmeaba cualquier libro con la esperanza de encontrar una respuesta. Por el camino mi concepción de la vida, el tiempo y las creencias cambió, pero nunca pude llegar a ninguna conclusión. Y sin querer, aquel primer sueño maldito se convirtió en el fetiche que me ayudaría a sortear los malos tiempos, pues me demostraban que la realidad del ser humano va más allá de cualquier comprensión actual.
Aunque… ante una nueva pesadilla mis peores temores vuelven a inundar las noches de insomnio, la ansiedad se instala en mi pecho. ¡Maldita sea! ¿Quién será la próxima víctima de la desgracia? ¿Por qué nunca sé quién es?
Diario 20 de mayo de 2004
He soñado que Clarisa llevaba un bebe en brazos.
REGISTRO DE LA CORDURA
Sueño maldito N.º 123: escrito en mi diario el día 13 de febrero del 2004, se cumplió el día 19 de mayo del 2004, se llamaba Paco.
Sueño bendito N.º 356: escrito en mi diario el día 20 de mayo del 2004, confirmado el día 30 de agosto del 2004 ¡VOY A SER TIA!
22/02/2026
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La página que sigue a Diario de sueños es: Sin título V.