Pequeño papel que miedo me das. Tantas historias deseo crear sin trazar un rumbo, que al final el puerto al que quisiera llegar no encuentro. Hoy llueve un poco, ¡por fin! Una larga sequía acecha entre los bosques, y el futuro más incierto se desata ante la humanidad que habita este pequeño rincón del mundo. Los bosques agonizan y duele, sobre todo porque lo hemos provocado nosotros. ¿Dónde estarán los duendes y los elfos? Si nos comemos su hábitat ¿Dónde vivirá la belleza, el encanto y el misterio? Si aniquilamos los bosques y construimos un mundo de hormigón.
La incerteza cubre mis pensamientos, el pesimismo precede a la importancia. El miedo a lo desconocido ¿Qué hacer? ¿Adónde ir? ¿Adónde?… El olor de la lluvia reconforta las dudas, pero no las ahuyenta, tan solo se agazapan a la espera de que pase la tormenta.
Las ideas vuelan, los instantes pasan, la verborrea se aleja y el espíritu aspira a la calma, a la paz. No quiero sentir añoranza, pero tampoco deseo aceptar los cambios que promueve el dinero ¿Qué hacer cuando ves que la especulación arrasa el mundo? ¿Qué hacer para que la gente lo vea? ¿Adónde escribo para que llegue a la muchedumbre?
El narrador
21/03/2026
Página 46
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